Big data en el agronegocio: el impacto de la gestión y el análisis de datos en el campo

La aplicación de big data en el agronegocio permite una gestión
inteligente de las propiedades rurales. Además, aumenta la productividad, reduce costos y
optimiza la producción

Big data en el agronegocio: un mercado billonario en formación


Además, el mercado de Big Data para la agricultura debería crecer mucho. La
proyección va de US$ 0,9 mil millones en 2020 a US$ 1,9 mil millones en 2030. El
crecimiento anual estimado es del 13,6%. Los datos son de Fatpo Global. En un primer
momento, el concepto de Big Data se relacionó más con la industria. Al fin y al cabo,
ella ya vivió diversas revoluciones tecnológicas. Sin embargo, poco a poco,
se notó que los beneficios se extienden a la agricultura.

“Los motivos detrás de ese crecimiento son varios. Entre ellos están el desarrollo de
mecanismos en países en desarrollo y el aumento de los costos por falta de personas
calificadas. Además, crece la presión por alimentos como consecuencia del aumento
poblacional. También pesan la búsqueda de optimización de costos en las técnicas de
cultivo y el apoyo de los gobiernos”, dice la investigación.

El término Big Data describe el gran volumen de información disponible hoy. Con él, una
empresa – sea una industria o una propiedad rural – puede tomar decisiones más
estratégicas e inteligentes.

Números que cambian la granja

En el campo, el alto volumen de datos permite monitorear el
cultivo, la condición de las plantas y la situación de la tierra. Además, ayuda a proyectar los
resultados de forma realista.

Asimismo, ya mostramos este punto en el artículo sobre la Internet de las Cosas en el
Agronegocio. Se estima que la población global llegue a 9,7 mil millones de personas en
2050. Por lo tanto, se demandará un volumen mucho mayor de calorías
disponibles para el consumo. Solo será posible alcanzar ese nivel de producción con la
optimización de los recursos existentes: agua, tierra e insumos. Además, el soporte de las
tecnologías es esencial.

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Gestión y análisis de datos
Una propiedad rural puede tener innumerables tecnologías trabajando a su favor. La
disponibilidad de nuevos dispositivos trae facilidades que permiten tener una visión
integral del cultivo. Ese seguimiento va desde la planificación hasta después de la cosecha,
incluida la logística. Entre las posibilidades usadas en las propiedades más avanzadas
tecnológicamente, están;

  • Siembra personalizada y planificada a medida, basada en GPS o imágenes aéreas;
  • Análisis de imágenes aéreas para obtener el mejor provecho de la tierra y de los recursos
    disponibles;
  • Tractores autónomos, siguiendo la planificación propuesta;
  • Telemetría de equipos, transmitiendo información precisa sobre la siembra y la
    cosecha;
  • Ajuste del cultivo a la meteorología y a las condiciones y características del suelo;
  • Insights sobre la cría de animales, como alimentación, evolución del peso, entre
    otros;
  • Automatización de tareas de forma precisa y estructurada, como riego, control de
    iluminación, disposición de alimento para animales, entre otros;
  • Apoyo para los equipos que están en el campo, optimizando los recursos y el tiempo de los
    colaboradores;

El camino hacia la granja inteligente


En la práctica, el objetivo es llegar a una propiedad rural totalmente automatizada e
inteligente, una agricultura 4.0. Para eso, la gestión del big data en el agronegocio es
fundamental. Todas esas tecnologías son importantes. Sin embargo, es necesario que estén
integradas para garantizar los mejores resultados.

En ese aspecto, la aplicación de los datos es fundamental. Los datos brutos se transforman
en inteligencia. Así, los gestores de las propiedades rurales tienen información precisa
sobre su desempeño. Como resultado, la toma de decisiones es más
estructurada. 
Además, se crea la posibilidad de predicción y de simulación de escenarios. Al fin y al
cabo, la productividad depende de factores fuera de control, como el
clima y la cantidad de lluvias. 

Reducción de costos y mayores ganancias

Uno de los grandes desafíos de cualquier compañía es sacar el mejor provecho posible de
sus recursos. La inversión en insumos, recursos y personas prioriza una evolución
del desempeño. Pensemos en una propiedad rural dedicada a la agricultura o a la
ganadería. Una de las formas de potenciar ganancias es reduciendo – u optimizando – sus
costos.

Por eso, la aplicación del big data se combina con las tecnologías mencionadas antes. Como
resultado, se recibe información precisa y en tiempo real.

De la recolección del dato a la decisión en el campo

El primer paso es separar los datos brutos y transformarlos en inteligencia. Cuando eso
ocurre, los gestores van creando un historial de información. Por lo tanto, se facilitan los
análisis predictivos y también la planificación del agronegocio.

Además, es posible relevar el volumen de alimento comprado y de insumos aplicados en el
campo. A partir de esa información, se hace una planificación mucho más precisa. Como
resultado, cambia la forma de comprar y de gestionar la propiedad. Todos esos datos son
fuentes de información que deben usarse de forma estratégica.

Vale resaltar que la gestión de datos no está conectada solo con la producción
propiamente dicha. También debe aplicarse a otros procesos que interfieren
directamente en el resultado, especialmente la parte logística. Brasil es un país de
dimensiones continentales. Por eso, dar más inteligencia a la distribución es fundamental,
sea para el territorio interno o la exportación.

Los números de Brasil
El agronegocio brasileño lleva años en expansión. En 2022, por ejemplo, la Confederación de la Agricultura y Ganadería de Brasil
proyectó un Valor Bruto de la Producción (VBP) de R$ 886,2 mil millones solo para la agricultura. Desde entonces, la serie mantuvo
la trayectoria de crecimiento, con variaciones según la cosecha y el tipo de cambio.

El impacto directo en la producción

Por eso, al sumar agricultura y ganadería, la producción brasileña ya superaba la marca del billón de reales en aquel año. Además, la ganadería venía impulsada por el
aumento de la producción de carne bovina.

Con la gran capacidad de producción del país, muchos productores venden
al mercado externo. En 2022, por ejemplo, las exportaciones del agronegocio
sumaron US$ 136,1 mil millones. Ese número representó un incremento del 33%
frente a 2021, que ya había sido 19% superior a 2020. 

Los datos son del Ministerio de Economía. En aquel período, la valorización del dólar frente al real también ayudó al resultado. Desde entonces, el volumen exportado siguió
alto, con oscilaciones de precio y de demanda internacional. 

Por lo tanto, la lectura de fondo sigue válida. Brasil aún necesita evolucionar mucho
en relación con otros países en la industria 4.0. Sin embargo, el país está a la vanguardia
del big data en el agronegocio y de la agricultura 4.0. Al fin y al cabo, es uno de los mayores
productores de alimentos del planeta.

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