Cómo la IoT en el agronegocio puede impactar la producción
Además del desempeño, la IoT en el agronegocio amplía la capacidad productiva. El uso inteligente de recursos también es una necesidad del planeta. Al fin y al cabo, seremos casi 10 mil millones de personas en 2050
Además, el mercado de la IoT en el agronegocio movió US$ 12,5 mil millones en 2021. La proyección indica que debería alcanzar los US$ 28,5 mil millones en 2030, de acuerdo con Precedence Research. Por lo tanto, la revolución de las técnicas de precisión en el campo ya está en marcha. Como resultado, la productividad mejora a partir de la IoT.
En la práctica, no se trata solo de una intención del sector de ser más productivo y facturar más. Es una necesidad real de la sociedad. En las próximas décadas habrá una gran demanda de comida debido al aumento poblacional. En 2050, se estima que la población global llegue a 9,7 mil millones de personas. Por lo tanto, se exigirá un volumen mucho mayor de calorías disponibles para el consumo.
Por eso, como bien se sabe, los recursos naturales, como el agua y la propia tierra, no son infinitos. “Sin una sólida conectividad e infraestructura para la agricultura, esto no será posible”, afirma un informe de la consultora McKinsey. El “esto” se refiere a suplir las demandas de alimentación global. De esa forma, la TI se vuelve estratégica también para los negocios del campo.
Como consecuencia, la IoT en el agronegocio impacta positivamente los resultados de las propiedades. Las perspectivas de McKinsey indican un escenario prometedor. Sin embargo, todo depende del éxito de las estrategias de conectividad. En ese escenario, el segmento agregaría entre US$ 2 y US$ 3 billones al PIB global hasta el fin de la década. Además, eso significa ganancia directa para agricultores y ganaderos.
La Internet de las Cosas en el agronegocio
Como resultado, partamos desde el principio: ¿qué es la Internet de las Cosas?
En síntesis, se trata de una tecnología que conecta y recolecta datos entre diferentes equipos. Después, esos datos se analizan usando las técnicas de Big Data.
En resumen, si pensamos en una industria, la IoT permite que diferentes dispositivos “conversen” entre sí. Eso aporta diversa información sobre el proceso productivo. Por ejemplo, insights sobre mejoras y puntos que están trabando la manufactura. Para el agronegocio, la lógica es semejante.
La inclusión de sensores en tractores y máquinas garantiza, por ejemplo, la capacidad de hacer una siembra personalizada. El resultado es mejor si la tecnología se combina con información precisa sobre la propiedad (GPS). Los drones también ayudan, con imágenes aéreas. Además, todo esto se vuelve más efectivo con la transmisión de datos por la nube.
Además, pensemos en un escenario bastante avanzado en el uso de la tecnología. Es como si el concepto de los autos autónomos se extendiera a los tractores en el campo. En un cuaderno sobre el tema, Embrapa ya anticipaba ese movimiento en las propiedades del país. “Otros dispositivos IoT tardarán más en ser adoptados, incluyendo, por ejemplo, tractores automáticos”, afirma el informe.
“Los agricultores podrán sembrar un campo entero con los tractores sin ninguna dirección manual. Eso sugiere máquinas completamente automatizadas. Los tractores autónomos pueden incluso adoptarse a un ritmo más rápido que los autos autónomos. Al fin y al cabo, las granjas son un ambiente confinado y controlado, al contrario de las rutas públicas”, resalta.
¿Qué otras aplicaciones tiene la IoT en el agronegocio?
En la práctica, además de los tractores autónomos, las aplicaciones de la IoT en el agronegocio son variadas. El conjunto de datos relevados trae insights y posibilidades para transformar la productividad de una propiedad. Asimismo, la automatización y el acceso remoto permiten un cambio profundo. Modifican por completo la manera de operar granjas y campos de ganadería.
– Telemetría
Por eso, los sensores aportan datos sobre los tractores y otros equipos usados en la propiedad. Es posible seguir temperatura, ubicación, alertas de funcionamiento y consumo de combustible. También se mide su productividad. Además, ese monitoreo se hace a distancia, lo que optimiza la toma de decisiones.
– Meteorología
Ciertos tipos de sensores logran percibir los niveles de irradiación de rayos ultravioleta, por ejemplo. Esto aporta información sobre el clima en el campo. Como resultado, aumenta la inteligencia para controlar el uso de insumos, como el riego y otros nutrientes.
Del mismo modo, en casos de eventos extremos, como heladas y granizo, es posible anticiparse. Por lo tanto, se adoptan medidas preventivas para proteger la producción.
Cría de animales
Como resultado, la instalación de sensores en bovinos – normalmente una especie de arete – trae grandes ventajas. Permite tener datos confiables sobre el estado de salud de los animales. Por ejemplo, aumento de peso, agua ingerida y gestión de medicamentos y vacunas. En la cría de pollos, el control también es automatizado. Alcanza el índice de iluminación y la cantidad de comida ofrecida.
Imágenes aéreas y videomonitoreo inteligente
Mientras tanto, los drones se usan para obtener imágenes aéreas de la tierra. Con ellas hay más información sobre el área de siembra y la calidad del suelo. Además, permiten hacer ajustes para aumentar la productividad y medir la densidad de la vegetación. También ayudan a planificar el riego e identificar plagas. Asimismo, los modelos de visión computacional ya clasifican esas imágenes de forma automática.
Apoyo para el equipo que está en el campo
En resumen, si parte del trabajo está automatizada, hay otra que aún requiere “manos en la tierra”. En ese sentido, los datos de la Internet de las Cosas aportan información precisa. Con ella, las personas actúan en pro de la solución de los problemas encontrados. Es decir, hay más productividad y mejor uso del tiempo del equipo.
Un largo camino por recorrer
Una investigación realizada por Sebrae y Embrapa en 2020 trajo un alerta. Falta un largo avance para que la Internet de las Cosas transforme el agronegocio brasileño. En aquel estudio, el 84% de los agricultores relató usar tecnologías digitales en la producción. Sin embargo, la mayor parte se limitaba a la conexión a internet y a aplicaciones de marketing.
De hecho, menos de un cuarto de ellos contaba con soluciones más avanzadas. Entre ellas están programas de gestión específicos, GPS y datos o imágenes provistos por sensores remotos. También entran los sensores en el campo y las máquinas con tecnología embarcada. La investigación consultó a 870 propietarios de tierras y prestadores de servicio.
Además, a pesar de las oportunidades, los agricultores saben que la tecnología impacta directamente su desempeño. Los 5 principales motivos para la adopción de soluciones son:
– Obtención de información y planificación de la propiedad;
– Gestión de la propiedad rural;
– Compra y venta de insumos, de productos y de la producción;
– Mapeo y planificación del uso de la tierra;
– Previsión de riesgos climáticos.
En la práctica, la principal barrera sigue siendo el valor de la inversión. Además, la falta de conectividad de determinadas propiedades atrasa esa evolución. Sin embargo, el cuadro cambió desde entonces. La expansión del 5G y de las redes satelitales de baja órbita ya reduce ese cuello de botella. Así, la IoT en el agronegocio gana escala en el campo.
Por eso, ¡descubre cómo hacer un inventario de TI para tu agronegocio!