Las casas inteligentes son blanco de ciberataques

Las casas inteligentes — conexión entre dispositivos — permiten dar más confort y control en las residencias. Sin embargo, también expanden el riesgo de ataques cibernéticos. En consecuencia, pueden poner en peligro la información personal y la propia privacidad

Además, las casas inteligentes o smart homes ya son una constante en la sociedad. De hecho, ganan espacio tanto en residencias nuevas como en las ya existentes. El concepto detrás de una casa inteligente es automatizar las tareas y sus dispositivos. Por lo tanto, busca traer más comodidad, seguridad y eficiencia en la palma de la mano.

En la práctica, entre las opciones de una smart home están:

Qué controlan las casas inteligentes

– Control de iluminación y temperatura, a partir de lámparas inteligentes y termostatos;

– Interruptores inteligentes, conectados entre sí vía smartphone o asistente de voz;

– Sensores de movimiento para automatizar tareas, como encender la luz;

– Cámaras de seguridad, que permiten monitorear la casa a distancia;

– Cerraduras inteligentes, basadas en biometría, smartphones o contraseñas;

– Entretenimiento con sistemas de audio y video, que pueden reproducirse en forma remota;

– Encender o apagar distintos dispositivos, de una cafetera al sistema de calefacción.

Un mercado en expansión — y en la mira

Por eso, estas diversas posibilidades indican una tendencia clara. Además, muestran por qué el número de equipos conectados sigue creciendo año tras año.

Una investigación del instituto IDC, por ejemplo, ya mostraba ese movimiento. En 2021, hubo un aumento del 11,7% en los dispositivos inteligentes instalados en residencias frente a 2020. Solo en ese año, fueron 895 millones de equipos. Desde entonces, la base instalada siguió creciendo.

Del mismo modo, el mercado global de las smart homes está en plena expansión. Estimado en US$ 86,48 mil millones en 2020, debería alcanzar US$ 380 mil millones en 2030, según la consultora Fortune Business Insights. Además, el estándar Matter facilitó la integración entre marcas distintas. Como resultado, más aparatos entran en la misma red doméstica.

Como resultado, toda esta operación depende de la interconectividad de los dispositivos, dentro del concepto del Internet de las Cosas. Es decir, equipos conectados entre sí, que intercambian información y datos. Así, permiten esta automatización para sus usuarios. Además, es algo que se está buscando en diversas áreas, incluido el poder público.

Mientras tanto, de acuerdo con la consultora Statista, hubo un salto importante. Entre 2018 y 2022, los ataques a dispositivos del Internet de las Cosas pasaron de 32,7 millones a 112,3 millones por año. Sin embargo, el número absoluto importa menos que la tendencia. Al fin y al cabo, cada aparato nuevo amplía la superficie expuesta de la vivienda.

En resumen, Brasil es uno de los países donde esta práctica es más común. Este crecimiento refleja el aumento del número de dispositivos en el planeta. Además, refleja cómo los criminales ven las oportunidades disponibles. Al fin y al cabo, muchos aparatos salen de fábrica con contraseña estándar y nunca reciben actualización.

Un nuevo riesgo

La integración de las casas inteligentes depende de los dispositivos que controlan los accesos. En ese caso, hablamos de smartphones, tablets, notebooks y asistentes de voz. Es decir, si ese acceso cae en malas manos, el riesgo es alto. Pueden ocurrir robos de información personal e incluso de imágenes de la rutina familiar.

Al fin y al cabo, imagina que alguien acceda a tu red, incluso sin tarjetas de crédito disponibles. Esa persona puede causar grandes trastornos en la rutina. Eso incluye encender o apagar equipos de forma aleatoria. Además, los aparatos comprometidos suelen ser reclutados para botnets usadas contra terceros.

Además, un estudio de Kaspersky de 2023 mostró cuestiones importantes sobre seguridad. El recorte involucra a quienes compran dispositivos para el hogar conectado:

– El 56% se preocupaba por la posibilidad de que hackearan su conexión de internet. Eso vale sobre todo para monitores de bebé y cámaras de vigilancia.

– El 54% de los millennials aparecía como el grupo más atento a la ciberseguridad. Además, buscaba medidas para reducir los riesgos.

– El 56% de quienes invierten en dispositivos conectados se veía como responsable de proteger la casa.

– El 34% creía que comprar de fabricantes conocidos ya garantiza la protección digital. En la práctica, sin embargo, la configuración del usuario sigue siendo decisiva.

En la práctica, vale recordar segmentos mucho más especializados, como la industria. Ni siquiera ellos logran frenar todas las iniciativas maliciosas. En el caso de las casas inteligentes, los riesgos son aún mayores. Al fin y al cabo, ningún equipo de seguridad vigila una residencia.

Buenas prácticas para evitar riesgos

Por eso, algunos hábitos deben integrarse a la rutina para evitar los peligros. Es importante enseñarlos a todas las personas que viven en la casa. Lo mismo vale para quien tiene acceso a las contraseñas. Así, las amenazas disminuyen:

Hábitos que blindan la casa conectada

– Busca orientación de empresas y profesionales especializados. Ellos pueden indicar las buenas prácticas adecuadas a tu escenario.

– Mantén el bloqueo de pantalla activo en smartphones, computadoras y tablets. De esa forma, un aparato perdido no se vuelve la llave de tu casa.

– Ten aún más cuidado con las cuentas con acceso de nivel administrador. Al fin y al cabo, una intrusión en ese punto abre todo el sistema.

– Usa contraseñas fuertes y únicas en cada servicio, de preferencia con un gestor. Además, activa MFA en la cuenta que controla la automatización. Cuando haya soporte, prefiere passkeys.

– Cambia el usuario y la contraseña estándar del router. Del mismo modo, usa WPA3 siempre que sea posible y crea una red separada solo para los dispositivos IoT.

– Mantén actualizado el firmware del router y de los dispositivos. Además, evita exponer cámaras directamente a internet.

– Confía en software de seguridad para computadoras y smartphones. Debe actualizarse con frecuencia para reducir vulnerabilidades.

Como quedó claro, las amenazas vienen tanto del medio virtual como del real. Un celular desbloqueado olvidado en algún lugar puede comprometer toda la casa. Lo mismo vale para hurtos y robos.

Del mismo modo, el confort de la automatización resulta en una mayor exposición al riesgo. Por lo tanto, exige atención de la familia sobre el uso de los dispositivos.

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